lunes, 1 de agosto de 2011

Ansiedad y Estrés: De la adaptación al problema

¿Qué es la ansiedad?
La ansiedad forma parte normal de la vida de las personas y constituye una respuesta habitual ante situaciones cotidianas del individuo. El que una respuesta de activación o ansiedad se convierta o no en un problema depende tanto del grado de intensidad de la respuesta como de la duración temporal que esa respuesta o reacción tenga. Cuando la respuesta es muy intensa ante ciertas circunstancias vitales se puede convertir en un problema, de igual modo que cuando la ansiedad y la activación que caracteriza dicha respuesta se prolonga demasiado tiempo; en este último caso hablamos de estrés. Tanto por su intensidad como por su duración, esta respuesta inicialmente adaptativa y normal en la vida de las personas (cuando se da por un tiempo limitado y en una intensidad proporcional a las características o demandas de la situación), puede convertirse en un problema porque tiene tanto secuelas físicas como emocionales y serias repercusiones en las distintas áreas en las que participa la persona (contexto laboral, relación de pareja, relaciones familiares, contexto social…).
De respuesta adaptativa a respuesta problemática:
Continuamente la vida y los entornos en que participamos (laboral, familiar, social) nos plantean continuas demandas, problemas y situaciones que debemos afrontar y resolver para mantener nuestra estabilidad y nuestro bienestar. Constantemente nos estamos adaptando a las demandas que nos plantea nuestro medio. No obstante, cuando nuestro contexto cotidiano nos plantea unas demandas que exceden nuestras habilidades o recursos de afrontamiento el organismo se prepara para sobrellevar, defenderse y superar esas circunstancias vitales o esas dificultades sobrevenidas. A estas dificultades o circunstancias negativas que nos plantea el entorno les llamamos “Estresores” y a la respuesta que habitualmente etiquetamos como “Ansiedad”, se le ha llamado en la literatura “Respuesta General de Adaptación”, pues como su nombre indica, esta respuesta se caracteriza por preparar a la persona para la acción y el afrontamiento, a través de  la activación de variables fisiológicas.
Cuando la persona detecta una amenaza en su entorno, el organismo activa todos sus recursos de manera muy veloz automática para afrontarla, produciéndose cambios rápidos en la frecuencia cardíaca, la tasa respiratoria, la tensión muscular, el sistema de transpiración del cuerpo, el sistema digestivo, el sistema atencional (se focaliza la atención hacia el estímulo estresor)…
Se trata por tanto de una respuesta adaptativa que nos permite afrontar las dificultades que se nos presentan en el día a día. Puesto que se trata de una respuesta preparatoria para el afrontamiento que tiene como objetivo ayudarnos a enfrentar y responder ante los problemas y las dificultades, cierto grado de ansiedad es incluso deseable para el manejo normal de las exigencias del día a día (preparar un examen, ir a una entrevista de trabajo, tener que hablar en público, etc.,).
Es una respuesta compartida con los animales y que ha posibilitado la supervivencia de la especie a lo largo de la historia. En el pasado esta respuesta ha sido muy útil a nuestros antepasados que vivían en medios físicamente hostiles y con muchas amenazas para la supervivencia (predadores etc). En ese contexto, esta respuesta les permitía una rápida preparación para la huida o la lucha. Dada su importancia adaptativa, es comprensible que esta respuesta se haya mantenido hasta nuestros días. Sin embargo, actualmente vivimos en medios físicamente más seguros, pero que sin embargo siguen planteando  muchas demandas, en este caso psicológicas (atender a las altas exigencias de un puesto de trabajo, hacer frente a una mala situación económica, afrontar una separación de pareja, un problema con un hijo que no respeta los límites, afrontar una repentina muerte por accidente de tráfico).
Las fuentes de estrés han cambiado y el tipo de respuestas adecuadas para hacerlas frente también debería ser distinto, pero al mismo tiempo, el afrontamiento de estas situaciones exige poner en juego muchos recursos físicos y psicológicos por parte de las personas. Ante un entorno que plantea demandas psicológicas, ya no se trata tanto de atacar o huir (esto sería bastante inadecuado), sino más bien de reaccionar con precaución y de manera reflexiva, analizando la situación y las posibilidades de actuación.
Cuando se convierte la Ansiedad en un Problema:
La respuesta de activación y preparación se pone en marcha cuando la persona percibe su ambiente o sus circunstancias vitales como amenazantes, se siente sobrepasado por ellas o percibe que no posee recursos suficientes para hacerlas frente. Lo normal es que una vez superada la situación y solucionado el problema el organismo vuelva a su estado inicial, ya que el elevado nivel de actividad y el gasto energético que conlleva no puede ser mantenido durante mucho tiempo sin causar problemas físicos y anímicos. Podríamos decir que esta respuesta adaptativa se convierte en un problema cuando:
1)     Se produce una activación elevada y excesiva ante estímulos que son nada o débilmente amenazantes (Ej. una fobia) y otros Trastornos de Ansiedad.
2)     Activación elevada mantenida durante un tiempo excesivo: Esta respuesta de activación crónica mantenida durante un tiempo prolongado se llama estrés. Bajo esta condición la resistencia del organismo se agota o queda mermada y tienen lugar una serie de cambios que pueden resultar problemáticos: La conocida Respuesta de Estrés.
Cuando la respuesta sobrepasa una intensidad que la hace excesiva e intolerable o cuando dificulta la capacidad de adaptarse de la persona, la ansiedad puede afectar a la vida cotidiana y a la salud de la persona. En estos momentos, además de las dificultades de adaptación a los contextos vitales y de las alteraciones del estado de ánimo, también empiezan a aparecer en muchos casos problemas de salud que reducen el bienestar y la calidad de vida de las personas y que empiezan a exigir intervención médica. En este sentido, son muchos los estudios que demuestran que los problemas de ansiedad son junto con los desordenes emocionales los que más gasto económico generan al sistema de salud y los que más visitas al médico conllevan, ya sea por el propio problema de ansiedad o por los problemas de salud derivados del mismo. (Cano-Vinde, 2011; Cortés, 1993; Demertzis, 2006, Haro et al., 2006; Kroenke, 2007; López-Torres, 1992 ).
Por estos motivos la Unidad de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de la Agencia Laín Entralgo (Comunidad de Madrid), elaboró en 2009 una Guía de Práctica Clínica sobre manejo de pacientes con trastornos de ansiedad en atención primaria  (GPC). Esta guía fue confeccionada con el objetivo de proporcionar a los facultativos de Atención Primaria, un protocolo de actuación, ya que son estos profesionales los que de manera frecuente, deben resolver un importante número de demandas generadas por estas patologías.

Intervención de los problemas de Ansiedad y Estrés
Normalmente es a los dispositivos de Atención Primaria donde la mayor parte de la población general acude a consultar sobre estos problemas o sus consecuencias. En estos dispositivos la atención que se proporciona es desde una perspectiva médica, principalmente ofreciendo un diagnóstico y recetando medicación para hacer remitir los síntomas de ansiedad que experimenta la persona. No obstante, hemos visto que los problemas de ansiedad (como cualquier otro problema psicológico) aparecen en relación a las circunstancias vitales de la persona, circunstancias que son muy diferentes de una persona a otra. Por este motivo tiene poco sentido el emitir un diagnóstico, más allá de etiquetar el problema bajo un nombre generalista, puesto que ese nombre no nos dice nada sobre cómo se manifiesta ese problema en la persona, y mucho menos, sobre cómo hay que intervenir en cada caso concreto. Debemos tener en cuenta que: 1) La ansiedad se manifiesta en cada persona de una manera distinta y por tanto la medicación no puede ser igualmente efectiva en todas las personas (además de los efectos secundarios que en muchos casos genera) y 2) Las circunstancias vitales que han originado el problema en cada persona son diferentes y una pastilla poco puede hacer para modificarlas. En este sentido, la pastilla podría ser en algún momento un “parche” que ayude a reducir los síntomas de activación, pero de ningún modo dota a la persona de recursos y habilidades de afrontamiento que le permitan superar su situación actual y otras similares que puedan aparecer en el futuro.
Pese a que es necesaria una atención a estos problemas desde Atención Primaria (donde aún no se cuenta con la presencia de psicólogos), por tratarse de uno de los problemas de mayor prevalencia, de los más incapacitantes para la población y de los que más gasto económico generan a la Sanidad Pública, hay que remarcar que sería necesario un abordaje específicamente psicológico, por ser éste el más apropiado dadas las características de estos problemas y el papel del contexto y las circunstancias vitales en su etiología.

*Todos los documentos de la Guía de Práctica Clínica se pueden descargar de manera gratuita en el siguiente enlace. Además existen formatos reducidos y un documento especial para el paciente. No obstante, no debemos olvidar que está escrito desde una perspectiva médica, y en muchos casos no se presta atención suficiente al papel del contexto de la persona y a la necesidad de dotar a ésta de habilidades de afrontamiento más allá de la medicación:






Referencias:
Cano-Vindel, A. (2011). Los desórdenes emocionales en Atención Primaria. Ansiedad y Estrés, 17, 73-95.
Cortes J.A. et al. La prevalencia de malestar psíquico en atención primaria y su relación con el grado de frecuentación de las consultas. Atención Primaria. 1993; 11:459-463.
Demertzis KH. et al. Anxiety in primary care. Current Psychiatry Reports. 2006; 8:291-297.
Haro JM, Palacín C, Vilagut G, Martínez M, Bernal M, Luque I, Codony M, Dolz M, Alonso J y el Grupo ESEMeD-España. Prevalencia de los trastornos mentales y factores asociados: resultados del estudio ESEMeD-España. Medicina Clínica (Barc). 2006; 126(12):445-51.
Kroenke K. et al. Anxiety disorders in primary care: prevalence, impairment, comorbidity and detection. Annals of Internal Medicine. 2007; 146:317-325.
López-Torres J, Escobar F, Fernández C, González L, Urbistondo L,Requeza M. Trastornos mentales y utilización de las consultas de medicina general. Atención Primaria. 1992; 10:665-70.

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